PATRONOS

Santa Dorotea

Fue una joven que nació en el siglo III en la ciudad de Capadocia en Grecia. Se distinguió por su piedad, modestia, mortificación y entrega virginal a Cristo.

Como cristiana católica, demostró una firmeza inquebrantable y logró convencer a dos jóvenes paganas para que se convirtieran al cristianismo.

Su belleza y humildad hacía que todos se maravillaban de sus dones y virtudes. La fama de ella llegó a los oídos de Sapricio, el prefecto, quien se enteró y la encarceló

En aquel entonces, el perseguidor de los cristianos Sapricio se enteró de la fama de Dorotea y la encarceló para obligarla a ofrecer sacrificios a los dioses. Como la joven, a pesar de la amenaza de la hoguera, se mantuvo firme en no renegar de su fe, Sapricio la confió a otras dos jóvenes que, antes que ella, sí habían abjurado para salvar sus vidas: Crista y Calixta. Dorotea logró convencer a dos jóvenes paganas al cristianismo, convirtió a aquel hombre que le quito la vida, mediante el cumplimiento de su deseo. 

Fue noble caritativa, pura y sabia. Torturada por no querer casarse con Sapricio, Prefecto de Roma. Su abogado Teófilo le pidió que le dijera a Cristo que le enviara manzanas y rosas antes de ser torturada. Se las trajo un niño pidiéndole que se las entregase a Teófilo que posteriormente se convirtió al cristianismo.

 

Su recuerdo en el calendario está fijado el 6 de febrero. Sus atributos: manzanas y rosas. Es Patrona de los floristas. 

Fue martirizada en el año 304 y es honrada por el pueblo católico como: mártir, virgen y apóstol. 

Anna Francesca Boscardin nació en Brendola , en las colinas de Berici, el 6 de octubre de 1888 , en el seno de una familia de pequeños agricultores, de fe sólida y de condiciones sociales modestas.

El 8 de abril de 1905, a la edad de dieciséis años, Anna, atraída por la llamada de Dios, ingresa en el Instituto de las Hermanas de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones de Vicenza , a pesar de las dudas iniciales del párroco, que no considerarla apta para la vida religiosa; el 15 de octubre del mismo año ingresó al noviciado y tomó el nombre de María Bertilla .

Después del primer año adquirió experiencia en el hospital de Treviso ; Regresó allí después de su profesión religiosa celebrada el 8 de diciembre de 1907 . La primera tarea que le asignan es la cocina , donde intenta dar lo mejor de sí misma, asumiendo las tareas más pesadas y exigentes, obligándose a vaciarse por dentro para entregarse por completo.

Pronto, sin embargo, inesperadamente, se ve destinada a servir a los enfermos a los que se dedica con celo incansable. Durante los años de la guerra, con los bombardeos que también devastaron el hospital, Bertilla permaneció allí, continuando salvando a sus pacientes. Ora e invítanos a confiar.

Ni siquiera un tumor uterino impide su donación total. Lamentablemente, la operación no tuvo éxito y la enfermedad volvió unos años más tarde, provocando su muerte la tarde del 20 de octubre de 1922 , con sólo 34 años de edad.

 

Al morir, sus últimas palabras a la Superiora General, Madre Azelia, son: » Díganle a las hermanas que trabajen sólo para el Señor, que todo es nada, que todo es nada… sólo Jesús… Jesús «.

Quienes la conocieron dieron testimonio coral y público de su extraordinaria vida vivida en lo ordinario y, a partir de su muerte, comenzaron a rezarle pidiendo ayuda y protección y proclamaron su santidad.

La humilde Bertilla pronto subió a los altares de la Iglesia: en 1952 fue proclamada beata y en 1961 Santa. Su devoción también se difundió rápidamente tanto en Italia como en algunas partes del mundo.

Su fiesta litúrgica tiene lugar el 20 de octubre y su cuerpo reposa en la capilla dedicada a ella en vía San Domenico, Vicenza.

Santa María Bertilla

San Giovanni Antonio Farina

Nació en Gambellara el 11 de enero de 1803, en un pueblo tranquilo, asentado en las colinas de la Provincia de Vicenza en Italia. Sus padres fueron Francesca Belamme y Pietro Farina. A los tres años los padres lo confiaron al tío Sacerdote, Giovanni Antonio recibió del tío la primera instrucción. Él fue su maestro y guía.

A los 14 años, Giovanni Antonio Farina, entra en el Seminario de Vicenza. Poco después, su madre queda ciega y a los 21 años perdió repentinamente a su Padre, único sustento de la familia. El joven seminarista supo aprovechar de estas dolorosas experiencias, que transformaron su corazón, haciéndolo siempre más sensible al amor de Dios y del prójimo.

Por su gran piedad y su empeño en los estudios, fue ordenado Sacerdote un año antes de lo normal el 14 de Enero de 1827. El Obispo lo nombró Capellán de la parroquia de San Pietro, una de las más grandes y pobres de la ciudad de Vicenza.

Durante 12 años, el joven Sacerdote, se entregó con abnegación y celo apostólico a la atención espiritual y material de los más pobres. Aceptó la dirección de la Pía Obra de Santa Dorotea dedicada a la educación cristiana y al cuidado de niñas pobres, luego dirigió una escuela de caridad instituida por el Conde. Giovanni Farina y al poco tiempo unió las dos y que pronto reorganizó en una sola obra.

En 1836 La obra ya daba frutos, aunque no estaba exenta de problemas. El número de alumnas aumentaba, pero algunas maestras eran ineficientes. Las dificultades y las amargas experiencias con maestras asalariadas, preocupaban al Farina, Pues quería dar a las niñas lo mejor (formación y educación). Después de tantas oraciones y sacrificios, tuvo una intuición profética: Encargar la educación de las niñas a maestras especializadas que compartieran “por Vocación” su ideal de educación en la fe y para la vida. Con este fin fundó la Congregación de las Madres Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones El 11 de Noviembre de 1836.

El 4 de Marzo de 1888 Mons. Giovanni Antonio Farina, besó el Crucifijo que tenía entre las manos y entregó su alma a Dios.

El Papa, Juan Pablo II lo proclamó BEATO. En Roma el 4 de Noviembre del 2001 y l 14 enero 2014 fue canonizado por el Papa Francisco en 2014.