NUESTRA HISTORIA
UN SUEÑO DE AMOR HECHO REALIDAD
La Escuela de Educación Básica Particular Giovanni Antonio Farina regentada en la actualidad por las Hermanas Doroteas tiene sus orígenes en la perla del Pacifico de la ciudad de Guayaquil, en la zona urbe de este territorio Ecuatoriano.
En sus inicios estos terrenos eran esteros en donde existía pobreza material como espiritual, esta necesidad inspira a la Srta. Leticia Alvarado a trabajar por su pueblo.
Leticia Nació en la ciudad de Guayaquil el 11 de septiembre de 1.927
Al término de sus estudios su querida madre fallece.
A pesar que en su corazón embarga este dolor se entrega al apostolado bajo la guía espiritual de Monseñor Luis Haro, Monseñor Antonio Mosquera, Monseñor Bernardino Echeverría y Monseñor Larrea y se lanza a hacer todo el bien en la organización, Se consagra al Divino Corazón de Jesús, perteneciendo a la Congregación de las Hijas de María.
Su sueño más grande era la creación de un Templo dedicado a honrar el Espíritu Santo, y por casualidad tenía en sus manos un plano de la ciudad, el cual le mostró al Sr. Obispo de Guayaquil; en el constaba el suburbio que estaba desprovisto de atención espiritual.
Leticia propuso a Monseñor que como obra inicial de su obispado creara una parroquia con el nombre del Espíritu Santo pidiéndole además traer para su atención a los Padres claretianos, ella tenía conocimiento de la Congregación claretiana por referencias de su amiga Srta. Mercedes Morla la cual los había conocido en París-Francia.
Leticia Alvarado se reunió con los miembros del comité pro-mejoras para conseguir los terrenos para la construcción de la Iglesia.
Al día siguiente el Cabildo eclesiástico aprobó la creación de la nueva parroquia con el nombre de Espíritu Santo.
Llena de felicidad Leticia le sugiere a Monseñor Mosquera escriba una carta, para enviarla a través de Mercedita Morla.
Mercedes a su vez le cuenta que justo llegó la carta cuando se iba a París…
La carta estaba dirigida al Padre
Superior General de la Congregación Claretiana pidiendo la venida a Guayaquil de los Padres Claretianos.
Esta petición fue aceptada y llego a estas tierras el Superior Provincial, Padre Miguel Atucha, junto con su secretario el P. Fabio Ochoa.
Al mirar la necesidad en esta tierra de misión el Padre Provincial envía al Padre Canals, es así donde este siervo de Dios inicia su ardua labor en beneficio de los más necesitados con la colaboración de Leticia Alvarado y Mercedes Morla luego llegarán más misioneros.
Mercedes Morla desde París colaboraba en la toma de decisiones y el apoyo económico para los diferentes gastos mientras tanto Leticia agilitaba los trámites para conseguir el relleno de estos terrenos recibidos en manglares.
El Padre Canalds junto con la Srta Leticia Alvarado piden ayuda al municipio, y el alcalde de ese entonces les concede esta petición.

Al poco tiempo Mercedes Morla llega a
Guayaquil para incorporarse a la obra de los Padres Claretianos, convirtiéndose en el ángel tutelar de la comunidad, junto a su inseparable amiga Leticia Alvarado, empiezan a levantar toda una gran obra eclesiástica y social, para los desamparados.
En sus primeros años los Claretianos representado por Padre Canals adquieren terrenos donde se levantarían 7 capillas, escuelas gratuitas para los más pobres, dispensarios médicos, lavanderías.
Estas Iglesias son:
- Capilla del Corazón de María.
- Capilla de la Anunciación.
- Capilla de San Jorge.
- Capilla de la Virgen de Guadalupe.
- Centro Parroquial Espíritu Santo.
- Capilla de la Virgen del Soto.
- Centro Parroquial Cristo del Consuelo.
En base a una buena planificación, se
construyó la ciudadela y la última Capilla de las siete, la que se llamó Virgen del Soto, junto a la cual se levantó el local para la Escuelita, Leticia Alvarado.
Esta Escuela nace El 18 de abril de 1958, con acuerdo No. 17 en lo que hoy es Iglesia Virgen de Guadalupe, estuvo dirigida por el Rvdo. Padre Alfredo Jesús Silva, y la escuelita Espíritu Santo No.4 dirigida por el Padres Canals.
Dos años después es trasladada la escuelita sin nombre a un terreno cerca de la capilla Sma. Virgen del Soto, es necesario ponerla un nombre. Estas dos escuelas se fusionan convirtiéndose en esta obra que llevará el nombre de “Leticia Alvarado Avilès” como homenaje de gratitud a su abnegada benefactora
Como siempre el Espiritu inspira, coincidencialmente el Padre Nestor Astudillo se encuentra con dos Hermanas Religiosas Doroteas que estaban de paso en la ciudad de Guyaquil . El Padre Canals al saber que son religiosas de grande espíritu misionero, les invitó a colaborar con su obra en Guayaquil.
El Padre dijo a las religiosas que cuando pudiera ofrecerles algo las llamaba, pues las misioneras manifestaron el deseo de trabajar entre los pobres… Y así fue, estaban ya entregadas las primeras tres casitas en el sector del Soto, cuando el padre dijo “me gustaría comunicarme con las Madres Doroteas”.
Era domingo, después de la misa de Once, Leticia llamó a Quito y se comunica con la Madre Provincial Sor Ana Ancilla Prangrazio dándole el mensaje del Padre Canals y la superiora ofreció mandar a inspeccionar el nuevo sitio de misión en Guayaquil.
Después de algunos diálogos entre el Padre Ángel de María Canales y la Superiora Provincial de Madres Doroteas, son enviadas las Religiosas que conformarán la nueva Comunidad:
El 23 de Junio de 1.962 llegaron Sor
Luchina Crestani, que fue nombrada Superiora de la Comunidad, Sor Maurina Cerantola, Sor Agilberta Guisani y Sor Cecilia de Moro, las cuales quedaron complacidas con lo poco que les ofrecían los Padres, Vivir entre los más pobres…Lo cual llenó de alegría el corazón del Padre Canals y dijo estas palabras:”Son estas monjitas hechas para los más pobres, ellas vienen enviadas del Señor, para difundir el bien espiritual a esta gente desposeída y necesitada del pan material y divino”.
Alrededor de la escuelita , no había más que manglar, y lodo, con pocas casas en el entorno, lleno de montes y mosquitos, era una gran molestia para el sector, los niños en su escuálida pobreza tenían que recorrer largos caminos que resultaban peligrosos ya que cruzaban puentes de caña y madera para asistir a clases, la gran mayoría ni siquiera tenía lo básico, asistían descalzos y cansados , sólo se refrescaban con el agua de una pileta en donde se lavaban los pies que los traían llenos de barro…
Muchas veces era necesario ir a las
casitas del sector a buscar a los niños y niñas para invitarles que vengan a la escuelita…
Desde esta fecha toman parte activa y de responsabilidad las Madres Doroteas que bajo la conducción de Sor. Luchina como superiora y de Sor Clara Bustos como primera Directora llevarán adelante el proceso de formación y evangelización en esta prometedora obra en coordinación con las damas del voluntariado, y junto a los Padres Canals y Gerardo Villegas, emprendieron un arduo trabajo apostólico.
Recordemos que todas las escuelitas de la misión de esta localidad llevaban el vocativo de “Claretianas” por lo tanto el nombre de la nuestra figuró en la Dirección de Educación. así: ESCUELA CLARETIANA “LETICIA ALVARADO AVILES” No. 163 hasta el 21 de mayo de 1999 en que se constituye en UNIDAD EDUC. CATOLICA “LETICIA ALVARADO AVILES” No:163 mediante el acuerdo No. 0024 del 21 de mayo de 1999.
LA ESCUELA CRECE...
Desde el año 1964 la infraestructura de esta obra crece en donde son remodelados los patios, se construye un salón de actos, baños y nuevas aulas y en el año 1968 se cuenta con la presencia de Monseñor Bernardino Echeverria quien da su bendición.



FLORECE EL JARDÍN DE INFANTES
El tiempo transcurre y el trabajo
florece. La obediencia religiosa envía a Sor Antonieta Narváez como nueva Superiora de la Comunidad. Ella, vio la necesidad de acoger también a niños más pequeños que se preparan para la etapa escolar, realiza las gestiones pertinentes para convertirlo legalmente en Jardín de Infantes.


LA ESCUELA PASA A SER PROPIEDAD DE LAS MADRES DOROTEAS
En agosto de 1995 esta obra educativa
pasa a manos de las Hermanas Doroteas, justo en este año la Madre General Sor Biancarosa Zocca visitaba a sus hijas en el Ecuador por lo que agilito esta propuesta .
Al momento que la obra pasa a manos de la Madres Se vio necesario la construcción de nuevas aulas y algunas otras remodelaciones.
El 21 de mayo de 1.999 la escuela y el jardín pasan a ser Unidad Educativa”Leticia Alvarado Avilés”


El trabajo en el campo educativo avanza con la guía de las Hermanas directoras de turno. La colaboración de los Padres de Familia también es evidente. Las Reformas en el campo educativo son muy tomadas en cuenta y así, en el año 2014 en acatamiento de la disposición Ministerial 407-que obliga cambiar el nombre de los Centros Educativos que llevan el nombre de:
- Una persona que aún esté viva.
- Que debe haber sido un Docente y.
- Que no haya sido sancionado por las leyes del Estado.
En vista de esta exigencia y el ver que
no cumplía la razón social con algunos de estos requisitos las Autoridades del Plantel se vieron obligadas a cambiar el nombre de Leticia Alvarado Avilés por el nombre del Fundador de la Congregación de Madres Doroteas. Ahora esta obra educativa se denominará “Unidad Educativa Particular “Giovanni Antonio Farina
En el año 2020 la denominación de esta obra educativa cambia de Unidad Educativa a ESCUELA DE EDUCACIÓN BÁSICA PARTICULAR “GIOVANNI ANTONIO FARINA”
Este cambio se da por la Resolución del Ministerio de Educación No. MINEDUC-SEDG-2021- 00042R en el que señala que solamente los Establecimientos que ofrecen Bachillerato serán considerados como Unidades educativas, por lo que nuestro Plantel pasa a ser Escuela.
Desde el año 2014 al 2021 asume la Dirección administrativa Sor Marlene Garces gestión que le llevará a obtener la certificación ISO 9001-2015 en el año 2019.
Actualmente la Escuela presta sus servicios Sub niveles de Educación Básica: Preparatoria (1ro), Básica Elemental (2do, 3ro, 4to), Básica Media (5to, 6to, 7mo), Básica Superior (8vo, 9no y 10mo)
La Institución educativa cuenta con una Infraestructura adecuada como: laboratorio de Computación, de Ingles, de Ciencias, biblioteca, salón de actos, aulas y canchas que permiten el desarrollo académico de sus estudiantes.
En la actualidad Sor Angélica Solorzano dirige los caminos de esta obra educativa con la que hoy se cuenta con 702 estudiantes, 27 docentes, 13 Directivos, administrativos y de apoyo.



Como fruto del trabajo arduo y labor incansable de las Hermanas Doroteas y gracias al sueño de sus fundadores de esta gran obra educativa la Alcaldía de Guayaquil condecora a la Institución con el MERITO DE HÉROES URBANOS el 25 de julio de 2023
